Silencio. Una respiración profunda. Aquí estoy en mi viejo hogar ante mi ordenador, sola. Hoy voy a escribir sobre un sueño, un sueño hecho realidad. Han pasado apenas dos semanas desde que llegue a mi casa y volví a ver a mi familia; pero otra peculiar familia se me quedó atrás.

Aunque ya dispongo de muchas comodidades que antes no tenía, sinceramente, no me son necesarias. Preferiría volver tiempo atrás y vivir de nuevo lo vivido.

Una familia extraña pero a la vez acogedora, una familia sin papá ni mamá, pero con una gran cohesión. Una familia formada por unos 40 hermanitos de diferentes nacionalidades, todos diferentes pero a la vez todos iguales.raquel1

Todo empezó a primeros de Julio en Pasto (Colombia) donde cada día que pasaba nuestra familia se hacia más grande a pesar que el primer día apenas éramos 10 personas en una habitación del cuartel militar haciéndonos todos las mismas preguntas: ¿Cómo te llamas? ¿De donde eres? ¿Qué estudias?

Alrededor de 10 días anduvimos por Colombia, visitando diferentes monumentos, yacimientos arqueológicos o hermosos paisajes, pero no tengo palabras para explicar cómo nos han tratado ni cómo nos han acogido. Bailes de colores y de sonrisas para todas las edades rodeados de una cálida bienvenida al son de la música, ese fue uno de nuestros primeros días en el carnaval de “Blancos y Negros”.

Parecía que nos conocíamos de toda la vida, pero en realidad solo habíamos compartido un día y una noche, pero ya todo el mundo bromeaba tranquilamente. Sin duda, hay cosas que no tienen precio en esta vida.

raquel2No tiene precio escuchar a un indígena Quillasinga explicándonos su cultura, religión y su forma de vida, sencillamente, porque no todo se encuentra en los libros; tampoco tiene precio admirar los bailes típicos de cada región, entre ellos nuestro preferido, “La Guaneña”, ni tampoco contemplar la laguna de Telpies o montar en los cochecitos de Tangua, ni haber estado en orfanatos visitando a niños o haber conocido a mis 39 hermanitos nuevos.

En esta ruta aprendí y encontré muchas cosas. Hay muchas palabras que uno conoce pero no sabe, palabras que sabemos que existen, por ejemplo me gustaría remarcar:  interculturalidad, amistad, solidaridad y pobreza.

Interculturalidad, ¿Por qué este término? Obvio, ¿no? Estudiantes, periodistas, monitores de diferentes países y culturas compartimos un mes y medio en un país de diferente cultura a la nuestra. He conocido por primera vez la cultura latinoamericana y la cultura indígena, así como algunos rasgos de las culturas de cada uno de mis compañeros. La ruta ha sido una oportunidad para nosotros y para los pueblos indígenas para conocer otro punto de vista en costumbres, bailes, gastronomía y formas de vida. En resumen, ha sido un intercambio de conocimientos que nos ha enriquecido a todos.

Amistad: Parece efímero utilizar este término cuando solo nos conocemos desde hace aproximadamente 40 días, pero es real. Ha sido real todo lo vivido: donde uno sube una montaña y si alguien falta le espera; donde si alguien llora, otro pone el hombro; donde si alguien tiene hambre, otro comparte su comida, etc. Todo esto y muchas más cosas es lo que implica la convivencia, el día a día, las noches frías y las lluvias torrenciales. Se ha forjado algo entre nosotros, algo más que simple compañerismo, esta relación se llama amistad. Tenemos un hogar en cada país, un hogar en el corazón de cada uno de nosotros.

Solidaridad, simplemente una gratificación personal enorme… Me parece impresionante como una tarde de juegos puede hacer tan feliz a un niño, como corren y ríen con total confianza.

raquel4Personalmente siempre he pensado en realizar voluntariado, pero ahora después de este pequeño contacto, me he enamorado.

Me he enamorado de ese sentimiento, de esos ojitos brillantes cuando te ven, de las ceras de colores cuando les pintas la cara o cuando les enseñas a hacer pulseras y collares. Cada uno de los niños que conocí me conquistaba más, hasta tal punto que creo que parte de mi carrera profesional la pienso dedicar a los niños.

Finalmente la pobreza; no podía dejar de lado esta palabra. Permítanme generalizar, aunque sé que no en todos los lugares de Sudamérica es así, pero hay un grave problema económico en la mayoría de países Sudamericanos, ya que gran parte de la población es pobre, vive bajo condiciones inhumanas y/o es analfabeta. Obviamente esto también sucede en España y otros países europeos, pero por suerte en menor medida. Ser pobre en un país desarrollado podría significar no tener un automóvil o no tener una casa de verano, pero ser pobre en un país en vías de desarrollo o subdesarrollado implica no poder comer, no tener casa, no tener con qué vestirse o curarse. Me entristece mucho pensar en eso, cuando el problema radica en la política y en el fomento de un impulso económico, promocionando la formación de empresas y la formación académica, ya que ante todo, el acceso a la educación es un pilar básico para permitir el desarrollo de un país.

Volviendo a nuestra ruta… Después de Colombia, vino Ecuador; y si ya Colombia nos había impresionado, Ecuador aún nos siguió sorprendiendo.  Entre las costumbres que más me sorprendieron fue la Pampa Mesa, una “mesa” en el suelo donde se muestran los alimentos y cada uno coge lo que le parece bien. La pampa suele estar formada por patatas, maíz, queso, lechuga, habichuelas, etc. Ya que son los productos más utilizados en la gastronomía ecuatoriana y también en la colombiana.raquel5

Es como si los productos de la tierra se devolviesen a la tierra. Me llamó mucho la atención esa relación que tienen los pueblos indígenas con la naturaleza, con la tierra y los diferentes elementos. Ya desde la antigüedad la cultura inka tenía una fuerte relación terrenal y espiritual con todo lo que les rodeaba que me ha fascinado.

Quizás la cultura europea actual debería aprender un poco de ello y cuidar más la naturaleza que nos rodea, ya que poco a poco, con el paso del tiempo estamos destruyendo, lo que ellos llaman la Pachamama, es decir, nuestra tierra querida.

Otro de los temas que me gustaría abordar son los estereotipos y prejuicios, principalmente aquellos creados por los medios de comunicación. Por ejemplo Colombia, sobre todo en Europa, Colombia es conocida como una tierra cubierta de terrorismo, narcotráfico e inseguridad, y después de haber estado allí viviendo unos días, puedo asegurar que en ningún momento me he sentido insegura. Sí es cierto que eso existe, pero al igual que también esta ETA en España o que cada día se encuentran miles de toneladas de hachis en las costas españolas. Cada país tiene sus problemas en mayor y menor medida, pero eso no significa que haya que clasificarlo como un país peligroso.

Hasta ahora todo parecen flores a los países visitados y a la experiencia que hemos realizado, y a decir verdad pese a tener pequeños incidentes, la Ruta Inka ha sido y es una experiencia inolvidable. Por ello, se la recomiendo a todo el mundo y animaría a que gobiernos, municipalidades, empresas u otras organizaciones la apoyasen, ya que sin la ayuda de estos organismos, a la larga la ruta no se podrá llevar a cabo. Se trata de una ruta escasa en el ámbito económico pero enormemente enriquecedora de conocimientos, intercambios y en fin, enriquecedora de personas.

Así pues, ya he vuelto a mi “vida”, a mi rutina de ciudad, a la gente preocupada por minucias, al estrés de la vuelta al trabajo o al estudio, mientras sigo pensando en aquellos niños, aquellas raquel6personitas que saben apreciar mucho más que cualquier adulto los pequeños momentos que te da la vida y que al fin y al cabo son los que le dan el significado y la finalidad a tu vida y a tu camino. También no sólo aprendes de la gente pequeñita, sino también de los ancianos, los sabios que tejen sombreros en un mercado o que recogen las patatas o te ofrecen chicha.

Sin ir más lejos el caso de este amable señor, este señor tejía telas, bolsos, pañuelos y diferentes complementos en un mercado. No hablaba prácticamente nada de español, pero tenía una sonrisa…  Hablamos, y aunque no nos entendíamos mucho, nos comprendimos, se le veía feliz.

No se preocupaba por si hoy el bus pasaría a tal minuto o tal otro, ni si hoy tendría que hacer tal o cuál trabajo, simplemente admiraba a la gente pasear por el mercado y sonreía; escuchaba el bullicio de la gente y contemplaba el paso del tiempo.

raquel7Me sorprende ver como la mayoría de las personas de cultura indígena aprecian todo aquello que tienen alrededor, como disfrutan de lo que viven y como son más felices que una persona de un país desarrollado, una persona que en realidad tiene todo más fácilmente a su alcance y no es capaz de apreciarlo. Yo he aprendido de ellos.

Ahora me toca dar las gracias, dar las gracias primero a Rubén, por todo el esfuerzo y tiempo dedicado a que todo saliera perfecto, a su vaivén de idas y venidas, charlas con diplomáticos para que nos abriesen sus puertas; gracias a los que nos han apoyado, al Ministerio de Defensa, Corpotur Nariño, Gisela, Franco, a la UTE, etc. Pero sobre todo gracias al resto de expedicionarios, gracias por haber compartido conmigo un momento muy importante en mi vida donde vosotros sois los protagonistas, gracias por haberme dejado conoceros.

La ruta ha sido una fábrica de sueños y esperanzas, me encanta ver las fotografías de todas aquellas experiencias vividas pero no sólo como un recuerdo sino como algo más, algo que no sé explicar con palabras, algo que aunque el tiempo y el olvido sean como hermanos gemelos, en este caso ni el tiempo ni el olvido harán mella en mi mente.

Raquel Adsarias (España)

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